El 25 de febrero de 1836, un joven comerciante de nombre John Colt hizo su ingreso a la oficina de patentes de Paterson, Nueva Jersey. Con un portafolios en mano, traía consigo un conjunto de documentos y planos para registrar un innovador revólver que contaba con un mecanismo giratorio de cinco disparos en calibre .28 y un gatillo oculto que se activaba al amartillar. Este avance tecnológico necesitaba protección legal ante posibles copias, por lo que se registró a nombre de la Patent Arms Manufacturing Company, una firma recién constituida. El revólver fue conocido como Colt Paterson, en referencia tanto a la fábrica como a la ciudad donde se originó.

A pesar de que el revólver llevaba su apellido, John Colt no fue el verdadero inventor de esta arma revolucionaria. La autoría pertenece a su hermano menor, Samuel Colt, quien ya había conseguido patentar el diseño en Inglaterra y Francia. Samuel decidió llevar su creación a los Estados Unidos, donde esperaba establecer una base de operaciones para su comercialización internacional.

Sin embargo, el prometedor inicio no se tradujo en el éxito esperado. A pesar de la calidad y la innovación del revólver, Samuel Colt enfrentó dificultades para atraer inversores que financiaran la compra de maquinaria necesaria para la producción en masa. Esto lo obligó a fabricar los revólveres de manera artesanal, lo que elevó considerablemente su precio en un mercado que no podía sostenerlo. En 1842, la situación llevó a Samuel a cerrar su empresa, aunque su espíritu emprendedor no se extinguió. Desde su niñez, Colt había mostrado un gran interés por las armas y los explosivos, lo que lo motivó a seguir adelante a pesar de los fracasos.