El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Centro en Sinaloa, ha intensificado sus esfuerzos para que el ulama, un juego tradicional con raíces prehispánicas, reciba el estatus de patrimonio cultural protegido.

Este proceso se desarrolla en dos direcciones: la inclusión del ulama en el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de México (IPCIM) y los preparativos para su postulación en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En la localidad de El Castillo, en Navolato, expertos del INAH han estado documentando la variante del juego que se practica con el antebrazo, al mismo tiempo que diseñan estrategias legales y culturales destinadas a preservar esta práctica ancestral.

Silvia María Sepúlveda Ponce, coordinadora del Proyecto Ulama, subrayó la necesidad urgente de establecer un registro oficial de los jugadores. Este mecanismo tiene como objetivo proteger a quienes llevan adelante la tradición frente a posibles intentos de apropiación externa, así como fortalecer la legitimidad del juego en Sinaloa, asegurando un vínculo sólido con sus reglas y dinámicas. Para sus practicantes, el ulama es mucho más que un deporte; simboliza un elemento vital de cohesión social y resiliencia ante los desafíos cotidianos de la comunidad.