Se suele pensar que reducir la cantidad de comidas al día puede ser una estrategia efectiva para perder peso. Sin embargo, esta idea está rodeada de mitos que es importante develar. La realidad es que omitir cualquier comida puede tener consecuencias negativas para la salud, pero el desayuno, en particular, se ha señalado como el más crítico en este aspecto.
Diversos estudios han establecido una conexión entre la falta de desayuno y el aumento de peso. Esta tendencia, cada vez más común debido a la falta de tiempo o a hábitos personales, puede afectar negativamente el metabolismo y la elección de alimentos a lo largo del día. La omisión de esta comida clave no solo influye en la regulación del peso, sino que también incrementa el riesgo de sobrepeso y obesidad, lo que ha generado un renovado interés en el papel del desayuno dentro de una dieta equilibrada.
Un reciente estudio en la revista Nutrients destaca que saltarse el desayuno puede ser contraproducente para el control del peso. Aunque algunos ensayos han mostrado que, en ciertos casos, omitir esta comida durante periodos cortos puede resultar en una leve pérdida de peso, esto se aplica principalmente a situaciones específicas y siempre bajo supervisión médica, ya que puede acarrear efectos adversos. En cambio, un desayuno equilibrado y rico en fibra se asocia con una mejor regulación del apetito, una mayor sensibilidad a la insulina y hábitos alimentarios más saludables a lo largo del día.



