El Frente 36, una de las facciones disidentes de las Farc, ha incrementado su actividad delictiva en las zonas norte y noreste de Antioquia. Esta situación ha derivado en desplazamientos forzados y extorsiones, afectando a empresas como Hidroituango, lo que ha ocasionado la suspensión de una visita oficial del alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia debido a amenazas recibidas.
A pesar de la declaración del comandante del Ejército, general Roger Gómez, quien afirmó que no existía alerta sobre potenciales atentados, la realidad es que esta organización criminal ha extendido su influencia hasta Medellín, creando grupos de milicianos y llevando a cabo ataques contra infraestructuras energéticas, según testimonios de ciudadanos y fuentes del Ejército Nacional.
El Frente 36 opera en municipios como Briceño, Amalfi y Anorí, donde promueve enfrentamientos armados y extorsiona a mineros y ganaderos, provocando el desplazamiento de comunidades rurales. Su modus operandi incluye la exigencia de pagos a mineros en el río Cauca y en las minas de Espíritu Santo y Berlín, lo que les permite aumentar sus ingresos ilegales mediante cobros a comerciantes y presión sobre empresas de servicios públicos. El liderazgo de la organización recae en Óscar Javier Cuadros Zea, alias Chejo, quien está señalado por el ataque en el que fallecieron 13 policías en Amalfi.



