Luc Vañó, un hombre de 51 años, vivió durante gran parte de su vida sin conocer su condición de intersex. Desde su nacimiento, presentaba características sexuales que no se alineaban con las categorías tradicionales de hombre o mujer, pero ni su madre ni los médicos le brindaron una explicación sobre su situación. Hace medio siglo, la intersexualidad no era un concepto ampliamente comprendido, incluso entre los profesionales de la salud, y a menudo se consideraba una condición que requería intervención médica en lugar de ser vista como una variación natural del ser humano. Además, estas diferencias no siempre son evidentes al nacer, lo que puede llevar a muchas personas a descubrir su intersexualidad mucho más tarde en la vida.
En muchos casos, nacer con características reproductivas atípicas ha resultado en experiencias traumáticas, marcadas por el secretismo y por intervenciones quirúrgicas realizadas sin el consentimiento de las personas afectadas. Estas operaciones, destinadas a alinear los genitales con los estándares masculinos o femeninos, continúan ocurriendo en algunas partes del mundo, como ha señalado recientemente la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+). La organización indica que las personas intersex aún son excluidas de los debates médicos, educativos y sociales que los afectan.
La revelación de la intersexualidad para Luc llegó mientras cursaba el Máster de Estudios LGTBIQ+ en la Universidad Complutense de Madrid, donde por primera vez escuchó el término y comenzó a comprender su propia vida. Sin embargo, fue un documental sobre la intersexualidad, protagonizado por el activista Vincent Guillot, lo que le permitió identificarse plenamente. A pesar de no contar con un diagnóstico formal, Luc se define como una persona no binaria y utiliza el pronombre “elle”. Lamenta que en su centro de salud y hospital natal no puedan localizar su historial clínico, lo que refleja una realidad común entre muchas personas intersex. Para Luc, acceder a esta información sería una forma de reparación necesaria, aunque también dolorosa, que podría desvelar aspectos importantes de su identidad y su historia.



