Un aviso realizado por un vecino de El Castellar en 2008 permitió localizar, entre las rocas del yacimiento de La Tejería, varios restos óseos que luego fueron identificados como pertenecientes a un dinosaurio. Dieciocho años después, esas piezas se transformaron en uno de los descubrimientos paleontológicos más relevantes de Europa: la primera evidencia científica de un Diplodocus fuera de Estados Unidos.
El estudio fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y describe catorce vértebras caudales y varios chevrones. Los restos correspondían a un ejemplar que habría alcanzado unos 25 metros de longitud y que vivió hace aproximadamente 150 millones de años, durante el Jurásico Superior.
El hallazgo suma un nuevo dinosaurio al registro paleontológico de Teruel y, al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre la distribución de estos grandes herbívoros entre Norteamérica y Europa. Para la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, el resultado es la consecuencia de un trabajo de investigación que se extendió durante años.
En una entrevista, el director-gerente de la institución y coautor del estudio, Alberto Cobos, destacó la importancia de la identificación: “Es la descripción y definición del único Diplodocus que, por ahora, se conoce fuera de Estados Unidos”. La investigación reúne así los resultados de un proceso iniciado con el hallazgo de los huesos en La Tejería y culminado con su publicación científica.



