George H. W. Bush llevaba cuatro horas flotando en el océano Pacífico cuando vio emerger una silueta. “Me dije: ‘Dios, espero que sea nuestro’”, recordó años más tarde. Se trataba del submarino USS Finback, que lo rescató después de que su avión fuera derribado durante la Segunda Guerra Mundial. Al subir a bordo, el piloto, que tenía 20 años, pronunció: “Happy to be aboard”. Todavía no sabía qué había ocurrido con otros aviadores capturados en la misma zona.

El 2 de septiembre de 1944, ocho tripulantes fueron tomados prisioneros sobre la isla japonesa de Chichijima. Durante casi seis décadas, los documentos sobre su destino permanecieron clasificados como “alto secreto”. Según esos registros, los aviadores fueron torturados y ejecutados; en cuatro casos, además, fueron devorados por oficiales japoneses. La información se mantuvo oculta para evitar que las familias conocieran las circunstancias de la muerte de sus hijos.

“Ocho madres murieron sin conocer la verdad”, señaló uno de los abogados que intervino en el proceso. Durante años, los familiares enviaron cartas, viajaron a Washington y recibieron respuestas evasivas de funcionarios. El secreto comenzó a salir a la luz cuando el escritor James Bradley publicó Flyboys, en 2003, y se puso en contacto con familiares sobrevivientes. Bradley relató que había encontrado la documentación entre papeles reunidos sobre una mesa de fórmica en Iowa.

Chichijima, ubicada a unos 800 kilómetros al sur de Japón, forma parte del archipiélago de las islas Bonin. Aunque su nombre aparece con menor frecuencia que el de otros escenarios de la guerra, la isla fue el lugar donde se produjo la captura de los ocho aviadores y se desarrollaron los hechos que permanecieron ocultos durante décadas.