El Departamento de Justicia de Estados Unidos defendió ante un tribunal la decisión del presidente Donald Trump de restringir el acceso de periodistas de CNN, MS NOW y Politico a determinadas zonas de la Casa Blanca. Según el planteo oficial, la cobertura sobre la guerra con Irán y las obras que se realizan en la sede presidencial podrían representar un riesgo para la seguridad nacional y justificar la medida.

En el documento presentado por la cartera, el Gobierno sostiene que “el acceso a la Casa Blanca es un privilegio, no un derecho” y describe al edificio como “la casa y el lugar de trabajo del comandante en jefe de la nación”. También afirma que Trump consideró que los medios involucrados no cumplieron con los estándares mínimos de profesionalidad y decoro exigidos para quienes reciben autorización para ingresar al complejo.

El escrito señala que esa evaluación incluyó la “publicación de información sensible o clasificada” y plantea que esa circunstancia prevalecería frente a las protecciones de la Primera Enmienda sobre la libertad de prensa. Además, sostiene que el Gobierno podría controlar el ingreso de periodistas a sectores presidenciales restringidos, como el Despacho Oval, incluso por motivos discriminatorios basados en la opinión pública. Justicia también argumenta que la decisión no fue vengativa y que el Gobierno habría adoptado la misma medida de todos modos, con independencia de las críticas de esos medios al presidente.