El uso intensivo de drones en conflictos bélicos, especialmente evidente en Ucrania y Medio Oriente, ha acelerado la búsqueda de soluciones defensivas mediante sistemas láser avanzados. Estos dispositivos, que pueden derribar drones a un costo significativamente menor que el de las armas tradicionales, se están convirtiendo en una prioridad para los gobiernos que enfrentan esta nueva amenaza.
Los drones, accesibles y económicos, representan un desafío considerable debido a su capacidad de causar destrucción con un costo relativamente bajo. En contraste, los sistemas de defensa actuales suelen depender de misiles sofisticados y costosos. Los sistemas de energía directa (DEWs) que se están desarrollando, montados en barcos y vehículos blindados, pueden emitir un haz electromagnético concentrado y atacar objetivos a distancias de hasta 20 kilómetros.
Expertos como Iain Boyd, director del Centro para Iniciativas de Seguridad Nacional en la Universidad de Colorado, indican que la evolución de estas tecnologías ha sido notable en la última década. Mientras que Rusia y Ucrania prueban sus propios sistemas, Israel ha implementado la tecnología conocida como Rayo de Hierro, aunque recientemente se informó que esta no se está utilizando en el conflicto actual con Irán. Por su parte, países como China, Reino Unido y Estados Unidos están desarrollando sus propias versiones de estas armas, lo que señala un cambio significativo en la forma en que se abordarán los conflictos futuros.


