El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó enérgicamente este miércoles las agresiones de Irán hacia siete naciones del Golfo y Jordania, exigiendo su cese inmediato a través de la Resolución 2817. Esta decisión fue respaldada por 13 votos a favor, mientras que China y Rusia optaron por abstenerse. La votación, que contó con el apoyo de 135 Estados miembros como copatrocinadores, representa la primera declaración formal del órgano de seguridad más importante del mundo desde que Irán intensificó sus bombardeos en el Golfo Pérsico hace casi dos semanas.

La resolución, presentada por Bahréin en representación del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), demanda el “cese inmediato de todos los ataques de la República Islámica de Irán” dirigidos a Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. En el documento se establece que dichas acciones “constituyen una violación del Derecho Internacional” y representan una “seria amenaza para la paz y la seguridad internacionales”. Además, se condenan los ataques a áreas residenciales y la infraestructura civil.

En el marco de la resolución, se incluyó una advertencia explícita respecto al Estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb, rutas marítimas cruciales por las que transita más de un quinto del petróleo y gas natural que consume el planeta. El Consejo de Seguridad subrayó que los Estados miembros tienen el derecho, según el Derecho Internacional, de proteger sus embarcaciones de ataques y provocaciones. Por su parte, el embajador de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, descalificó la resolución, considerándola “sesgada y motivada políticamente”, argumentando que los ataques iraníes son en respuesta a la ofensiva de Estados Unidos e Israel.

Mientras el Consejo discutía la situación en Nueva York, las hostilidades continuaban en la región. Arabia Saudita logró interceptar un dron iraní que se dirigía a su campo petrolífero en Shaybah, mientras que los Emiratos Árabes Unidos reportaron nuevos ataques con proyectiles. La tensión se intensificó aún más cuando un portavoz del ejército iraní afirmó que el Estrecho de Ormuz “está indudablemente bajo control de Irán”, lo que representa una amenaza directa a la navegación global de crudo. La escalada del conflicto también tuvo repercusiones económicas, llevando a la Agencia Internacional de la Energía a liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor intervención de este tipo en su historia.