La intensificación del conflicto bélico en Medio Oriente ha comenzado a repercutir en los mercados globales de commodities agrícolas y energéticos. A pesar de que se han registrado aumentos en los precios a nivel internacional, la situación en Argentina presenta una complejidad mayor que combina tanto oportunidades en el exterior como presiones en el ámbito local, según un reciente análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Uno de los principales factores que influye en esta dinámica es el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético mundial. Aproximadamente el 25% del transporte marítimo de petróleo y cerca del 20% del gas natural licuado transitan por esta vía, insumos esenciales para la producción de fertilizantes en la agricultura a nivel global. Las tensiones en esta región han generado inquietudes sobre posibles interrupciones logísticas, lo cual ha llevado a los fondos de inversión a cambiar su estrategia en los mercados agrícolas. En un corto plazo, los inversores pasaron de posiciones bajistas en granos a una tendencia compradora.

En el último mes, la exposición de estos fondos aumentó en más de 540.000 contratos de futuros y opciones agrícolas en Chicago, lo que ha contribuido a elevar los precios internacionales de los granos. Este fenómeno ha sido especialmente notable en el sector de la soja, donde la creciente demanda ha representado aproximadamente el 67% de los cambios en las posiciones de los fondos durante el periodo analizado. Para Argentina, uno de los principales exportadores de productos agrícolas, este contexto podría significar una oportunidad favorable. Sin embargo, el informe también destaca que el impacto en el mercado local es más diverso. Por ejemplo, el precio del maíz ha mostrado una tendencia a la baja a medida que avanza la cosecha, lo que ha llevado a una disminución en las cotizaciones internas, alcanzando niveles mínimos en ocho años a pesar del aumento de precios en el ámbito internacional.