Cada 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres alrededor del mundo se visten de morado, portando pañuelos, carteles y banderas de este color. El morado se ha establecido como uno de los emblemas más poderosos del movimiento feminista y de la búsqueda de igualdad de género, representando la resistencia y la lucha por los derechos de las mujeres.
La fecha del 8M tiene como objetivo visibilizar las desigualdades que enfrentan las mujeres en diversas áreas, como el ámbito laboral, político y social. En este contexto, el morado, también conocido como violeta o púrpura, ha adquirido un significado profundo, reflejando la dignidad y la justicia que se reclaman en cada manifestación y protesta.
El origen del uso del morado se remonta a los inicios del siglo XX, cuando surgieron los primeros movimientos por los derechos de las mujeres. Grupos sufragistas en países como el Reino Unido y Estados Unidos adoptaron este color como símbolo de su lucha por el voto femenino. La Women’s Social and Political Union, liderada por la activista Emmeline Pankhurst, utilizaba el morado, junto con el blanco y el verde, para representar la dignidad, la pureza y la esperanza, respectivamente. A lo largo de los años, el morado se ha mantenido como el color predominante en las manifestaciones del 8M, reflejando la continuidad de la lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo.


