Más del 60% de las explotaciones agrícolas de cereales en España se encuentran en una situación económica crítica, ya que operan con pérdidas si se excluyen las ayudas de la Unión Europea. Este escenario se torna aún más complejo ante la próxima reforma de la Política Agraria Común (PAC), que podría implicar una reducción del 20% en los pagos directos y condicionarlos a la obtención de resultados ambientales medibles, según un estudio reciente sobre la transformación del sector agroalimentario en el país.
A esta problemática se suman diversos factores que afectan la producción agrícola, como la degradación del suelo, con un 74% del territorio español en riesgo de desertificación, así como el envejecimiento de la población dedicada al campo y la falta de relevo generacional. Frente a este panorama, la integración de prácticas de agricultura regenerativa y tecnologías avanzadas se presenta como una solución viable para mejorar la rentabilidad del sector.
El informe destaca que en las explotaciones de cereales de secano, que abarcan más de 5,7 millones de hectáreas, la transición de los métodos convencionales, que actualmente presentan márgenes negativos de -46 euros por hectárea, podría elevar los rendimientos a +87 euros por hectárea a partir del cuarto año. Esta transformación, aunque depende de múltiples factores locales y del tipo de cultivo, podría resultar en una mejora de 133 euros por hectárea anualmente. La implementación de prácticas regenerativas, como la rotación de cultivos y el uso de herramientas digitales, no solo promete reducir costos en insumos esenciales, sino que también podría generar beneficios económicos significativos para el sector.



