A pesar de que la justicia suspendió las obras del hotel El Algarrobico en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar hace dos décadas, su estructura sigue en pie. Grupos ecologistas, como Greenpeace, han señalado que la principal traba para su demolición definitiva son las maniobras dilatorias del Ayuntamiento de Carboneras. Aunque una orden judicial del 21 de febrero de 2006 paralizó la construcción, que ya se encontraba en un 95% de avance, el polémico edificio de 21 pisos continúa desafiando la legalidad.

Desde Greenpeace, han denunciado que la situación se ha convertido en un laberinto judicial, con una serie de dictámenes y incumplimientos que perpetúan la existencia de esta controvertida edificación. De acuerdo con la organización, es responsabilidad del Ayuntamiento anular la licencia de obras que se otorgó en su momento, pero los sucesivos alcaldes han evadido esta obligación, alegando excusas poco convincentes. Luis Berraquero, coordinador territorial de Greenpeace en Andalucía, critica la inacción del actual alcalde, Salvador Hernández, quien estaría incumpliendo una sentencia del Tribunal Supremo que le ordena revisar dicha licencia.

Ante la falta de avances en la administración local, Greenpeace ha solicitado al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que tome el control del procedimiento y anule el permiso de construcción, lo que podría evitar años más de recursos legales. La organización también ha instado a que se impongan sanciones al alcalde por presunta desobediencia. Mientras tanto, Salvador Hernández ha culpado a la Junta de Andalucía y al Gobierno central por la situación, argumentando que ambos dieron luz verde al proyecto. Sin embargo, desde Greenpeace se insiste en que las dilaciones solo perpetúan la existencia de El Algarrobico, un símbolo de la lucha ecológica en la región.