Robert Aramayo, un actor británico con ascendencia vasca, ha dejado huella en la última edición de los BAFTA al recibir el premio a mejor actor. Su interpretación en la película 'Incontrolable' le permitió superar a reconocidos colegas como Timothée Chalamet, Leonardo DiCaprio y Ethan Hawke. Este triunfo representa un importante avance en su carrera y se convierte en un hito significativo en el mundo del cine, especialmente por su conexión con el País Vasco.

Nacido en Hull hace 33 años, Aramayo compartió en una reciente entrevista detalles sobre su historia familiar. Su abuelo proviene de San Sebastián, y su familia tiene lazos profundos con esa región. "Me encanta San Sebastián", expresó el actor. Sin embargo, también reconoció que una de sus metas personales es aprender español, lo que le permitiría comunicarse mejor con su padre y otros familiares. "Es triste no poder hablarlo; hay mucho español en mi vida", confesó, añadiendo que esta barrera idiomática representa un desafío que desea superar.

La victoria de Aramayo fue inesperada y celebrada tanto por el público como por los medios, especialmente considerando que competía con actores de renombre. Su papel en 'Incontrolable', donde interpreta a un activista con síndrome de Tourette, ha resonado en la audiencia. Durante su discurso de agradecimiento, expresó su asombro por estar junto a figuras tan destacadas en la misma categoría y la emoción que sentía al recibir el reconocimiento. La película, que se estrenará en España el próximo 1 de abril, ha generado expectativa y controversia, especialmente tras un incidente ocurrido durante la gala en el que el verdadero John Davidson, presente en el evento, hizo un comentario desafortunado relacionado con su condición.

Con esta reciente victoria, Aramayo se establece como una figura emergente en la industria cinematográfica y, sin duda, su conexión con sus raíces vascas le añade un matiz especial a su trayectoria.