Eiza González, conocida actriz mexicana, ha decidido abrirse sobre su experiencia con los trastornos alimenticios, buscando crear conciencia sobre este problema que afecta a muchas personas. Aunque suele ser reservada respecto a su vida personal, esta vez comparte su historia para mostrar las luchas que ha enfrentado a lo largo de los años.

La artista reveló que su complicada relación con su cuerpo comenzó tras la muerte de su padre, lo que la llevó a lidiar con la depresión a través de la alimentación compulsiva. A los 13 años, Eiza experimentó un aumento de peso significativo que la llevó a enfrentar una serie de sentimientos difíciles asociados con la pubertad y el duelo. Esta situación se agravó cuando comenzó su carrera en el ámbito del entretenimiento, donde la presión y la crítica hacia su apariencia se hicieron constantes.

González explicó cómo el escrutinio público afectó su autoestima, llevándola a una profunda dismorfia corporal. A pesar de los años de lucha, con la ayuda de profesionales, ha logrado avanzar hacia la aceptación personal. “Hoy elijo amarme tal como soy”, afirmó, enfatizando que la búsqueda de aprobación externa ha sido reemplazada por un enfoque en su bienestar y salud. Con un mensaje de esperanza, Eiza alentó a quienes enfrentan situaciones similares a priorizar su propia felicidad y a nunca dejar de valorar su cuerpo por las razones correctas.