El conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa intensificándose, ya cumpliendo dos semanas desde su inicio el 28 de febrero de 2026. En este contexto, las hostilidades han puesto en el centro de la atención la infraestructura petrolera de la región, generando una creciente presión en los mercados energéticos globales.

El pasado viernes, fuerzas estadounidenses bombardearon la isla de Kharg, un enclave crucial para la exportación de petróleo de Irán. Aunque el gobierno norteamericano declaró que el ataque se dirigió a instalaciones militares, la isla sigue siendo un punto estratégico para la industria petrolera iraní. Ehsan Jahaniyan, vicegobernador de la provincia de Bushehr, afirmó que las operaciones de exportación e importación en la isla se están llevando a cabo sin inconvenientes.

Por otro lado, el presidente de Estados Unidos, a través de su red social Truth Social, aseguró que el régimen iraní ha sido “totalmente derrotado” como resultado de la ofensiva militar conjunta con Israel. Sin embargo, advirtió que Teherán intenta negociar un acuerdo que su administración no aceptará. La situación en el Estrecho de Ormuz, un corredor clave para el comercio de petróleo, también se ha visto afectada, con una drástica disminución en el tránsito de buques en comparación con el año anterior, lo que refleja el impacto de la escalada militar en la región.