En la noche del domingo, se produjeron varias explosiones en la base de Akrotiri, administrada por el ejército británico en Limassol, Chipre, aunque hasta el momento no se han reportado heridos. Este incidente se da en un contexto de creciente tensión, tras el anuncio del primer ministro británico, Keir Starmer, sobre un mayor involucramiento del Reino Unido en las operaciones militares contra Irán y la autorización a Estados Unidos para utilizar instalaciones militares británicas.
Las autoridades de Chipre confirmaron que las bases británicas en la isla, donde se encuentran alrededor de 3.000 efectivos, fueron declaradas en estado de “amenaza de seguridad” a la medianoche. Se emitieron instrucciones al personal para que se resguardara en sus hogares, alejado de ventanas y protegido por muebles resistentes. La base de Akrotiri es un punto estratégico para la fuerza aérea británica y juega un rol clave en el despliegue militar del Reino Unido a nivel global.
En días recientes, el gobierno británico había tratado de mantener una postura neutral ante los ataques de EE.UU. e Israel hacia Irán, evitando tomar partido. Sin embargo, en su reciente declaración, Starmer justificó un cambio en esta estrategia, argumentando que las naciones del golfo Pérsico habían solicitado un mayor compromiso de defensa por parte del Reino Unido. Aunque el primer ministro aseguró que el país no participará directamente en los ataques, enfatizó la necesidad de proteger los intereses británicos y de sus aliados en la región.



