En una reunión reciente, los países de la Unión Europea discutieron la propuesta de la Comisión Europea para ajustar el objetivo de reducción de emisiones de CO2 de automóviles y furgonetas nuevas, bajando del 100% al 90% para 2035. Esta discusión se produce en un contexto donde el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril, generando preocupación entre los ministros europeos.

La propuesta original presentada en diciembre por la Comisión busca facilitar la venta de vehículos de combustión interna, siempre que se compense parte de sus emisiones mediante biocombustibles o acero verde. Además, se plantea la posibilidad de que los híbridos enchufables y los eléctricos con motor de combustión como generador sigan en el mercado, así como la reducción de los objetivos para las furgonetas.

El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, enfatizó la necesidad de avanzar hacia un futuro eléctrico, aunque reconoció que algunas decisiones podrían obstaculizar el progreso hacia las metas establecidas. Mientras tanto, algunos países, como los Países Bajos y Dinamarca, se oponen a disminuir la ambición del Pacto Verde, advirtiendo que esto podría afectar la competitividad en el sector automotriz frente a la creciente electrificación global. Otros estados, como Alemania y Francia, apoyan la propuesta de Bruselas, aunque insisten en la importancia de criterios que beneficien a la industria europea.