La reciente captura de alias Plumilla en el sur de Bogotá ha destapado un taller clandestino dedicado a la fabricación de explosivos, revelando así el papel crucial que desempeñaba en la estructura urbana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la capital colombiana.
Las autoridades confirmaron su detención en el barrio Chico de la localidad de Usme, justo a menos de dos semanas de las elecciones programadas para el 8 de marzo. Alias Plumilla, cuyo nombre real permanece en secreto, se desempeñaba como tornero y era responsable de la creación y ensamblaje de artefactos explosivos adaptados para operaciones en áreas urbanas.
Investigaciones indican que no era un miembro común del grupo, sino un experto técnico con habilidades para liderar procesos de manufactura y coordinar una red logística que operaba sigilosamente en Bogotá. La captura fue el resultado de un operativo de más de cinco meses realizado por el Gaula Militar Cundinamarca, con el respaldo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Policía, la Fiscalía y cooperación internacional. En los allanamientos se encontraron entre 30 y 40 granadas de 60 milímetros de fabricación plástica, 896 cartuchos, armas de fuego y otros insumos, lo que pone de manifiesto la capacidad operativa del grupo armado en entornos urbanos.



