El 28 de febrero, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo la Operación "Furia Épica" bajo instrucciones del presidente Donald Trump. Las fuerzas estadounidenses, junto a sus aliados israelíes, iniciaron un ataque a las 6:15 a.m. (GMT) con el propósito de desarticular el aparato de seguridad del régimen iraní, priorizando los objetivos que representaban una amenaza inmediata.

Los ataques se dirigieron a diversas instalaciones, incluyendo centros de mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, sistemas de defensa aérea, y plataformas de lanzamiento de misiles y drones, así como aeródromos militares. El almirante Brad Cooper, jefe del CENTCOM, destacó la valentía de los soldados estadounidenses, afirmando que la acción era una respuesta audaz a la orden presidencial.

A pesar de la magnitud de la operación, hasta el momento no se han reportado bajas ni heridos entre las tropas estadounidenses. Los daños a las instalaciones fueron considerados mínimos y no interrumpieron las operaciones. Durante las primeras horas, se utilizaron municiones de precisión lanzadas desde aire, tierra y mar, y se implementaron por primera vez drones de ataque unidireccionales de bajo costo, lo que marcó un hito en la capacidad de respuesta militar de Estados Unidos en la región.