El Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha ratificado la decisión de despedir a una empleada de limpieza en Gran Canaria, quien utilizaba su teléfono móvil para acceder a redes sociales durante su jornada laboral. Se ha establecido que la mujer gastaba aproximadamente una hora y seis minutos cada día en aplicaciones como WhatsApp e Instagram, lo que, sumado a otros comportamientos, justificó su despido en junio de 2024.

La Sala de lo Social del tribunal desestimó el recurso de apelación presentado por la trabajadora, quien había cuestionado la sentencia del Juzgado de lo Social Número 6 de Las Palmas. Este juzgado había determinado en julio de 2025 que el despido estaba fundamentado, señalando que la empleada no solo se conectaba a su teléfono personal de manera constante, sino que también excedía el tiempo permitido para sus pausas de desayuno y almuerzo.

Las evidencias mostraron que, en algunos casos, las interrupciones llegaban a ser de hasta cuarenta y cinco minutos, superando así los diez minutos extra permitidos. La empresa argumentó que estas ausencias, junto con la falta de interés y puntualidad, afectaron negativamente su desempeño laboral. Finalmente, el tribunal concluyó que la conducta de la empleada era lo suficientemente grave como para justificar el despido disciplinario, reafirmando así la postura de la compañía respecto a la situación laboral de la afectada.