La capital española se ha convertido en un punto de encuentro para los amantes de la cocina italiana, con una creciente oferta de restaurantes que rinden homenaje a las tradiciones de los auténticos pizzaiolos. Hace dos décadas, la escena gastronómica era muy diferente; los hornos de piedra eran una rareza y la pasta carbonara se preparaba de manera poco fiel a su receta original. Sin embargo, chefs como Salvatore Romano han llegado para revolucionar el paladar madrileño.
Romano, originario de Nápoles, ha pasado más tiempo en Madrid que en su ciudad natal, y su pasión por la cocina se refleja en cada plato. En una reciente conversación, el chef destacó la importancia de la pizzería en la vida cotidiana de los madrileños: "Para el día a día, recomendaría la pizzería Da Michele, que trae la tradición napolitana al corazón de Madrid". Este local, ubicado en la Calle Jorge Juan, 42, ha logrado captar la esencia de Nápoles y, según la Guía Michelin, es el sitio ideal para disfrutar de una pizza auténtica.
En Da Michele, la oferta se limita a dos variedades clásicas: la Margherita y la Marinara, preparadas con los mejores ingredientes. La atmósfera es despreocupada y vibrante, con un sistema de pedidos que refleja la tradición napolitana. Por su parte, el restaurante Totó e Peppino, también dirigido por Romano, ofrece una experiencia más completa, con un menú que incluye una amplia variedad de pastas y pizzas elaboradas con técnicas artesanales. "Nuestra cocina es muy casera, con recetas que se transmiten de generación en generación", explicó el chef. En Totó e Peppino, cada plato es un homenaje a la rica herencia culinaria italiana, asegurando que cada visita sea un viaje a través de la gastronomía de Nápoles.



