Las latas de conservas son un elemento esencial en la mayoría de los hogares, destacándose por su versatilidad, valor nutricional y larga vida útil. Estos productos, especialmente los de pescado, han alcanzado un papel protagónico en los estantes de los supermercados españoles, como es el caso de la cadena Día, que ofrece una amplia gama de conservas bajo su marca Mari Marinera.
Sin embargo, pocos consumidores son conscientes del proceso que sigue cada producto desde su captura hasta llegar a las góndolas. En el ámbito del atún, por ejemplo, Día ha establecido colaboraciones con diversas empresas desde 2017, siendo el Grupo Calvo, con sede en A Coruña, uno de sus principales aliados en la elaboración de atún claro en aceite de oliva. Por otro lado, Grupo Frinsa, con fábricas en Ribeira (España) y Póvoa de Varzim (Portugal), también contribuye a la oferta de atún al natural y bonito del norte.
En cuanto a otros productos, la empresa gallega Igmontes, que cuenta con más de 75 años de trayectoria en el sector, se encarga de producir atún en aceite de girasol y mejillones en escabeche. Los berberechos, por su parte, provienen de Lenger Seafoods, una compañía con sede en los Países Bajos que se dedica a la pesca y transformación de mariscos. Por último, la caballa enlatada, disponible en aceite de oliva y girasol, es elaborada por Grupo Ubago, que obtiene este pescado de su planta en Cabo Verde. La variedad de conservas de Día refleja no solo la diversidad de productos del mar, sino también el compromiso de la marca con la calidad y la procedencia de sus alimentos.



