El mes de febrero trajo consigo un aumento significativo en el precio de la carne vacuna, que se incrementó un 7,4% en comparación con enero, superando el promedio de inflación del país. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantuvo estable con un crecimiento del 2,9% mensual, los alimentos, especialmente las carnes y sus derivados, mostraron un notable ascenso en sus precios, según datos del INDEC.

En el Gran Buenos Aires, el IPC general avanzó un 2,6%, mientras que el rubro de alimentos aumentó un 3,1%, impulsado principalmente por el encarecimiento de la carne. Los cortes más afectados fueron el cuadril y la nalga, que presentaron subas cercanas al 8%, seguidos por la paleta con un incremento del 8,1% y la carne picada, que subió un 7,1%. En cuanto al asado, su precio alcanzó alrededor de $16.850 por kilo, mientras que el cuadril y la nalga superaron los $19.000 y $20.000, respectivamente.

Este incremento en los precios de la carne no se limitó únicamente a la variedad vacuna, ya que el pollo entero también experimentó una alza notable del 10,2% en el mismo mes, consolidando así un ritmo de ajuste superior al de la carne vacuna. A pesar de que el pollo tuvo un aumento interanual del 45%, sigue siendo más accesible en comparación con los cortes de carne, que han visto incrementos significativos, como el asado, que acumuló un 67,6% en el último año. En general, los precios de los cortes vacunos se elevaron un 63,6% interanual, muy por encima del nivel de inflación general, que se situó en 33,2%. La caída en la oferta ganadera, influenciada por condiciones climáticas adversas, ha sido un factor clave en esta tendencia alcista de precios.