En ocasiones, los destinos soñados pueden estar más cerca de lo que imaginamos. Así como no es necesario viajar a Nueva York para admirar la Estatua de la Libertad en su versión más pequeña en París, tampoco es indispensable trasladarse a Perú para conocer Machu Picchu. En las Islas Canarias, específicamente en Tenerife, se encuentra la sorprendente réplica de este icónico sitio: el caserío de Masca.
Ubicado en el noroeste de Tenerife, en el impresionante macizo de Teno, Masca destaca por su belleza natural y su aislamiento. Este pintoresco asentamiento rural, situado a 680 metros sobre el nivel del mar, ha sido declarado Lugar de Interés Etnográfico e Histórico. Su arquitectura tradicional y su adaptación al turismo local permiten a los visitantes disfrutar tanto del paisaje como de la paz de la zona.
Uno de los principales atractivos de Masca es el Barranco de Masca, considerado por muchos como la ruta de senderismo más espectacular de España. Este recorrido de 5 kilómetros solo de ida conecta el pueblo con el mar y requiere una excelente condición física, con un tiempo estimado de 3 a 4 horas para completarlo. El acceso a esta ruta tiene un costo de 40 euros para adultos y 20 euros para niños, siendo obligatorio contar con calzado de montaña cerrado, casco y al menos 1,5 litros de agua por persona. Además de sus asombrosas vistas al Atlántico y a las islas vecinas de La Gomera y La Palma, Masca ofrece la oportunidad de degustar la gastronomía local y adquirir productos artesanales, convirtiéndose en un refugio ideal para quienes buscan una experiencia auténtica y menos concurrida en Tenerife.



