Recientes investigaciones han puesto de manifiesto la existencia de explotaciones de oro en el Pirineo oriental, un hecho que reconfigura la comprensión del legado romano en la península Ibérica. Desde la actual Turquía hasta Escocia, el Imperio romano dejó una huella indeleble en diversas regiones, y hoy se ha confirmado que la minería aurífera también formó parte de su historia en esta zona montañosa de España.
Un equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y la Universidade da Coruña llevó a cabo un estudio interdisciplinario que utilizó técnicas avanzadas para documentar la actividad minera en los aluviones del río Segre y sus afluentes en la comarca de la Cerdanya, Girona. Según lo informado, esta investigación proporciona una nueva perspectiva sobre el papel de esta región en el contexto del Imperio romano, sugiriendo que la extracción de oro fue más extensa de lo que se había asumido anteriormente.
La cronología de las operaciones mineras se estableció gracias a la técnica de luminiscencia estimulada ópticamente (OSL), que permitió datar sedimentos sin la necesidad de cerámicas o restos orgánicos. Los datos sugieren que la actividad minera se mantuvo entre los siglos I y IV d. C., desafiando la noción de que estas incursiones eran esporádicas. Además, se han encontrado indicios que refuerzan esta teoría, como una cadena de oro de 27 gramos en una necrópolis cercana y un taller metalúrgico que evidencia el tratamiento de metales preciosos en la antigüedad.



