Recientes investigaciones han revelado un hallazgo alarmante en el ámbito de la contaminación marina: la detección de microplásticos en los huevos de tiburón, lo que genera serias preocupaciones sobre el impacto de esta contaminación en los ecosistemas marinos y la salud de estas especies desde sus etapas más tempranas.

Un estudio realizado por la bióloga marina Melissa Cristina Márquez ha analizado ootecas de dos especies específicas de tiburón ovíparo: el tiburón bambú de Hasselt y el tiburón gato coral. En todas las muestras analizadas, se encontraron microplásticos, planteando interrogantes sobre la exposición de los tiburones a estos contaminantes desde el inicio de su desarrollo.

Los microplásticos, que son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros, pueden tener un origen primario, como las microperlas en productos cosméticos, o secundario, derivado de la degradación de plásticos mayores. Este descubrimiento no solo afecta a los tiburones, sino que también se ha registrado la presencia de estas partículas en otros organismos marinos y en seres humanos, lo que subraya la gravedad de la contaminación en nuestros océanos. La investigación también sugiere que la cantidad de microplásticos en las ootecas podría influir en el desarrollo de órganos y sistemas sensoriales de los tiburones jóvenes, lo que podría tener consecuencias a largo plazo en su supervivencia y en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Dada la posición de los tiburones en la cadena alimentaria como depredadores de ápice, su bienestar es crucial para mantener la salud de los océanos. La bióloga advierte que la combinación de amenazas como la sobrepesca y la degradación de hábitats, junto con la contaminación por microplásticos, podría tener efectos devastadores en las poblaciones de tiburones y, por ende, en el equilibrio ecológico marino.