El último fin de semana, Arequipa vivió una situación crítica debido a las intensas lluvias que se registraron en las zonas altas de la región. Estas precipitaciones provocaron el desbordamiento de quebradas, arrastrando lodo, piedras y escombros por varios distritos, convirtiendo las calles en verdaderos cauces de agua y obstaculizando el tránsito en cuestión de minutos.

En urbanizaciones como Yanahuara y Cayma, los residentes intentaron proteger sus pertenencias de diversas maneras, subiendo muebles a lugares altos y sellando puertas con sacos de arena, pero sus esfuerzos fueron en vano. La torrentera Chullo desbordó su cauce, inundando viviendas y cubriendo vehículos, dejando a numerosas familias atrapadas en los primeros pisos de sus hogares.

La situación se replicó en diferentes puntos de la ciudad. En el complejo Flora Tristán, el barro alcanzó hasta un metro y medio de altura. En otras áreas, las ventanas estallaron y los desagües colapsaron debido a la fuerza del lodo. Mientras tanto, una madre imploraba ayuda entre lágrimas tras ver su hogar inundado nuevamente, y el temor persiste ante la posibilidad de nuevas lluvias, según las advertencias del Senamhi.