El 11 de marzo de 2026, Deportes Tolima aseguró su lugar en la fase de grupos de la Copa Libertadores al vencer 2-0 a O’Higgins de Chile en el estadio Manuel Murillo Toro, ubicado en Ibagué. Con goles de Junior Hernández en el minuto 38 y Juan Pablo “Tatay” Torres en el 87, el equipo dirigido por Lucas González no solo celebró su triunfo, sino que también se llevó un premio de 600.000 dólares, lo que les permitirá competir contra los mejores clubes de Sudamérica.

Sin embargo, la celebración del equipo colombiano se vio interrumpida por un violento altercado que se desató en el campo tras el pitido final. Los jugadores de O’Higgins, visiblemente molestos, confrontaron a sus rivales, quienes se encontraban festejando su clasificación. Este enfrentamiento generó un tumulto que complicó la situación en el terreno de juego, donde el volante de Tolima, Sebastián Guzmán, intentó mediar y alejar a sus compañeros del conflicto.

La tensión aumentó cuando el entrenador del Deportes Tolima, Lucas González, fue rodeado y agredido por un miembro del cuerpo técnico chileno, quien le propinó un puñetazo en el estómago. Este incidente, que se hizo viral a través de redes sociales, llevó a la expulsión de González y podría repercutir negativamente en el inicio de la campaña internacional del club colombiano, ya que se perderá el primer partido en la fase de grupos. La situación fue monitoreada de cerca por el árbitro, quien emitirá un informe sobre las sanciones a aplicar tras este lamentable episodio en el fútbol.