Ramiro Muñoz, el nuevo director de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) de Honduras, ha hecho serias acusaciones sobre la infiltración del crimen organizado en las instituciones del Estado. Durante una reciente entrevista, el general retirado enfatizó que este fenómeno representa el principal desafío para la seguridad del país y que su gestión se enfocará en desmantelar estas redes corruptas.
Muñoz destacó la alarmante relación entre ciertos funcionarios estatales y el narcotráfico, señalando que algunos de ellos no solo han brindado protección a delincuentes, sino que también han estado involucrados en la orquestación de asesinatos para silenciar investigaciones. "La lucha contra el narcotráfico no avanzará si no enfrentamos la corrupción que facilita la operación de estas organizaciones criminales", afirmó el nuevo jefe antidrogas.
El director de la DLCN también subrayó la gravedad de sus afirmaciones, mencionando que el verdadero peligro para la sociedad no son solo los narcotraficantes, sino algunos funcionarios que actúan como cómplices del crimen. Muñoz instó a fiscales, jueces, militares, policías y políticos a renunciar si no pueden desvincularse de estas redes delictivas y prometió actuar enérgicamente contra cualquier funcionario que se descubra colaborando con el narcotráfico. Su análisis sobre el caso del general Julián González, fallecido en circunstancias controvertidas, resalta aún más la gravedad de la situación que enfrenta el país en su lucha contra el narcotráfico.



