El departamento de Cundinamarca se encuentra bajo alerta ante el aumento de las lluvias, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar las acciones de prevención y respuesta. La variabilidad climática ha generado una serie de emergencias que impactan la movilidad y la seguridad de los habitantes de la región.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha pronosticado un incremento en las precipitaciones durante marzo, superando los niveles normales en gran parte del país. Según William Eduardo Rozo, director de la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca, existe más del 90% de probabilidad de que las lluvias sean más intensas en comparación con años anteriores, lo que podría agravar la situación actual.

En lo que va del mes, se han reportado 13 eventos relacionados con las lluvias, afectando a diez municipios y siete provincias. Entre los incidentes más graves se encuentran inundaciones y deslizamientos, con las provincias de Tequendama y Gualivá como las más afectadas. La Gobernación ha activado 58 frentes de trabajo, utilizando maquinaria pesada para abordar los puntos críticos y garantizar la seguridad vial en la región.