Las autoridades de aviación de Cuba han decidido extender hasta el 10 de abril la alerta oficial sobre la escasez de combustible para aeronaves en todos los aeropuertos internacionales de la isla. Esta prórroga, comunicada a través del aviso Notam (Notice to Air Missions) que figura en la base de datos de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, amplía en un mes las restricciones impuestas desde el 10 de febrero, que inicialmente debían levantarse el 11 de marzo. Este evento marca un hecho sin precedentes en la historia de la aviación cubana.
Los aeropuertos afectados abarcan la totalidad del tráfico internacional del país, incluyendo el José Martí de La Habana, el Juan Gualberto Gómez de Varadero y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba, entre otros. El Notam no es solo una advertencia; obliga a las aerolíneas y a los pilotos a modificar sus planes de vuelo, lo que implica aumentar la carga de combustible en los vuelos de origen o buscar escalas técnicas en terceros países.
Varias aerolíneas han comenzado a ajustar sus rutas en respuesta a la situación. Iberia y Air Europa han incluido escalas en República Dominicana para abastecerse de combustible, mientras que Air France ha optado por Bahamas como punto de apoyo. Por su parte, Air Canada ha suspendido sus vuelos hacia la isla, limitándose a operar vuelos de repatriación. Esta crisis, que se enmarca en un contexto turístico complicado, ha encarecido las operaciones aéreas y pone en riesgo la conectividad de la isla, especialmente con Europa y Canadá, que son fundamentales para el turismo en Cuba.



