La guerra en Ucrania, que comenzó el 24 de febrero de 2022 con la invasión rusa, cumple cuatro años y sigue sin un final a la vista. Las ambiciones del Kremlin han llevado a un estancamiento en las negociaciones, con Ucrania liderada por Volodymyr Zelenski, quien se niega a ceder territorio a cambio de paz.

Europa se encuentra en una posición delicada, observando la situación desde cerca. La amenaza rusa ha crecido en los últimos meses, evidenciada por la actividad militar en aguas cercanas y los constantes vuelos sobre los espacios aéreos europeos. Ante esta realidad, la Unión Europea ha destinado miles de millones de euros en asistencia a Ucrania, impulsada por el deseo de frenar el avance ruso y garantizar la seguridad del continente.

Sin embargo, la UE enfrenta obstáculos significativos. Las relaciones de algunos países miembros, como Hungría, con Moscú han complicado la implementación de sanciones y el envío de ayuda. Además, a pesar del llamado de Zelenski a incluir a Europa en las negociaciones de alto al fuego, la región ha quedado relegada en los diálogos entre las partes implicadas y los intermediarios estadounidenses. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha reiterado el compromiso de Europa de apoyar a Ucrania hasta que se logre la paz, siempre respetando los deseos del país afectado.