Argelia se ha consolidado como el principal proveedor de gas para España, desempeñando un rol crucial en la seguridad energética del país en la última década. Sin embargo, un reciente informe de la red Gas No es Solución revela que el país norteafricano es el sexto mayor emisor de gas quemado a nivel global. En términos de importaciones, el gas argelino representa el 38,69% del total que recibe España, lo que resalta su importancia en el ámbito energético nacional.
El informe indica que Sonatrach, la compañía estatal de Argelia, es responsable de aproximadamente el 80% de la quema de gas en antorcha en el país. Este proceso, que implica la eliminación del gas asociado a la extracción de petróleo, se utiliza comúnmente debido a problemas económicos, técnicos o de seguridad que dificultan su recuperación. Aunque este método es relativamente seguro desde el punto de vista operativo, tiene un impacto ambiental considerable, ya que la combustión de metano genera dióxido de carbono y, además, parte del metano se libera a la atmósfera, un gas con un potencial de calentamiento global 86 veces mayor que el CO2 en sus primeros 20 años.
Argelia ha liderado el suministro de metano a España casi ininterrumpidamente desde 2004 hasta 2025, salvo en 2022, cuando Estados Unidos ocupó el primer lugar temporalmente. En 2025, la proporción de gas argelino importado por España se estimará en un 34,57%. Italia se sitúa como el único país que supera a España en la adquisición de este hidrocarburo, posicionando a España en el cuarto lugar global en importaciones de gas derivado de quemas en antorcha. La dependencia del gas natural en el sistema energético argelino es alarmante, con este recurso representando hasta el 99% de la generación eléctrica en 2023, lo que plantea serios desafíos para una transición energética sostenible en la región.



