El reciente aumento en los precios del petróleo, a raíz del conflicto en Medio Oriente, está generando una preocupación creciente en Centroamérica, donde economistas y empresarios advierten sobre un posible incremento en la inflación y el costo de vida. Se estima que este fenómeno podría prolongarse por un período de hasta 12 meses, dependiendo de la duración del conflicto, lo que impactará de manera directa en sectores esenciales como la alimentación, la energía, el transporte y los medicamentos.
Datos recientes indican que ya se están registrando incrementos en los precios al consumidor. En Guatemala, por ejemplo, Enrique Meléndez, director ejecutivo de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina, reportó que el precio de la gasolina superior oscila entre 32 y 34 quetzales por galón, mientras que el diésel se encuentra entre 31 y 33 quetzales. Para poner esto en contexto, el precio más alto registrado en el país fue de 39 quetzales en 2022, impulsado por la guerra entre Rusia y Ucrania. Meléndez también destacó que la actual interrupción del 20% en la oferta de petróleo tiene un impacto significativo a nivel global.
La disminución en la oferta de crudo, exacerbada por el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz, junto con un incremento sostenido en la demanda mundial, está generando presiones al alza en los precios. Olmedo Alfaro, miembro de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, alertó sobre la “desestabilización” de los precios del combustible, que ya está causando inflación y podría llevar a un estancamiento económico global. Además, mencionó que el aumento en los costos del petróleo también afecta otros sectores, como la industria y la producción de fertilizantes, lo que a su vez incrementa los precios de numerosos productos, afectando así el poder adquisitivo de las familias centroamericanas.



