La creciente tensión militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado una fuerte reacción en los mercados financieros, generando una ola de ventas en las principales bolsas del mundo. En las primeras horas de la jornada, los futuros de las bolsas estadounidenses se presentaron en negativo, con el S&P 500 y el Nasdaq 100 marcando caídas cercanas al 1% en las operaciones iniciales en Asia. Esto se vio reflejado también en las acciones australianas, donde los operadores optaron por alejarse de activos considerados de riesgo.

El índice Nikkei 225 de Tokio experimentó una baja del 2,07%, alcanzando los 57.628,07 puntos, mientras que el Topix, que incluye un mayor número de acciones, descendió un 1,97%, ubicándose en 3.860,97 unidades. En este contexto, las acciones de grandes empresas como Toyota y Honda cayeron un 3,2% y casi un 3% respectivamente, al igual que Sony y SoftBank, que también sufrieron pérdidas significativas.

En el mercado del petróleo, los contratos de referencia llegaron a incrementar su valor en un 13%, impulsados por el temor a interrupciones en el suministro global debido a los recientes ataques y al cierre del estratégico estrecho de Ormuz, que es crucial para el tránsito del 20% del crudo mundial. El precio del West Texas Intermediate (WTI) subió un 7,3%, alcanzando los USD 71,94 por barril. Esta situación ha generado preocupaciones sobre un posible aumento de la inflación global, especialmente si el cierre del estrecho se prolonga, lo que podría llevar el precio del petróleo a niveles alarmantes de hasta USD 108, según Bloomberg Economics.