La situación en Machu Picchu, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Perú, se torna crítica debido a la ocupación ilegal de terrenos en áreas restringidas. Esta problemática ha puesto de manifiesto la falta de coordinación entre las autoridades locales, la Policía Nacional y el Ministerio Público, generando un clima de tensión en la zona.

En la localidad de Machu Picchu Pueblo, conocida también como Aguas Calientes, el flujo constante de turistas contrasta con las escenas de ocupación informal que ocurren en lugares que están protegidos por la ley. Estas ocupaciones se sitúan a lo largo de la carretera Hiram Bingham, la única vía terrestre que conecta el pueblo con la famosa ciudadela inca, lo que ha suscitado serias preocupaciones sobre la seguridad y la adecuada gestión del sitio turístico.

Las autoridades han reconocido la necesidad de actuar, pero la falta de una orden municipal está frenando el proceso de desalojo. Actualmente, se estima que alrededor de 200 personas han establecido estructuras improvisadas en dos puntos de la carretera, lo que ha llevado a la Fiscalía Distrital de Machu Picchu a investigar el presunto delito de usurpación agravada. Mientras tanto, la Policía Nacional se encuentra en espera de un requerimiento formal de la municipalidad para llevar a cabo el desalojo, lo que pone en evidencia la urgencia de una solución a este conflicto.