La división en la Unión Europea se acentuó en las últimas horas, tras las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respecto a la guerra en Irán. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, defendió firmemente la necesidad de que Europa actúe como defensora del orden internacional, lo que contrasta con la postura de Von der Leyen, quien había afirmado que el viejo mundo ya no existe y que Europa no puede seguir siendo su guardiana.
En su intervención en la Conferencia de Embajadores, Costa subrayó la importancia de mantener una política exterior activa y multidimensional, abogando por la cooperación internacional y el respeto de la Carta de las Naciones Unidas. Afirmó que la fragmentación global debe evitarse para asegurar la paz duradera en Ucrania y resguardar la seguridad de Europa, instando a los países de la UE a expresar una postura unificada en defensa de sus valores.
Por su parte, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, también se mostró en desacuerdo con Von der Leyen. En una entrevista, advirtió sobre los peligros de cuestionar el marco jurídico internacional, enfatizando que es fundamental no poner en riesgo los principios que han guiado las relaciones internacionales desde la Segunda Guerra Mundial.



