El bloqueo del estrecho de Ormuz, implementado por Irán, está generando serias repercusiones en la cadena de suministro global de fertilizantes, lo que ha encendido las alarmas entre analistas y productores agrícolas. La interrupción del tráfico marítimo en esta ruta clave podría provocar un alza en los costos de producción, repercutiendo directamente en el precio de los alimentos a nivel mundial.

Desde el pasado fin de semana, el tránsito por el estrecho de Ormuz, que se encuentra frente a la costa sur de Irán, ha experimentado una drástica disminución tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel. Este pasaje es vital para el comercio global, no solo de energía, sino también de materias primas, destacándose la importancia de su funcionamiento para la agricultura.

Entre un 25% y un 33% del comercio mundial de insumos para fertilizantes transita por esta vía, así como un 20% del petróleo y gas que se transportan por mar. La detención del tráfico afecta especialmente al amoníaco y nitrógeno, componentes críticos para la producción de fertilizantes sintéticos. Dado que cerca de la mitad de la producción alimentaria global depende del nitrógeno sintético, una reducción en su suministro podría traducirse en menores rendimientos agrícolas, elevando el costo de productos básicos como el pan y las papas, y encareciendo la alimentación del ganado.