La crisis en el mercado petrolero se intensifica, ya que la interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz no muestra señales de mejora. Desde el inicio del conflicto con Irán, los precios del crudo han aumentado un 40%, generando inquietud en la economía global que busca alivio.
En las primeras semanas tras los ataques aéreos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, algunos analistas esperaban que el cierre del estrecho fuera temporal. Sin embargo, la situación ha evolucionado y ahora se anticipa que las restricciones continúen, lo que está reduciendo la cantidad de petróleo disponible en el mercado día a día.
El nuevo líder iraní, Mojtaba Khamenei, ha declarado que el país debería mantener el estrecho cerrado. Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump enfatizó en redes sociales que la prioridad es impedir que Irán desarrolle armas nucleares, a pesar del impacto en los precios del petróleo. En este contexto, la incertidumbre en el transporte marítimo crece, y los productores de Medio Oriente han congelado más de 6 millones de barriles diarios de producción, afectando aún más al mercado internacional.



