El adelanto electoral en comunidades autónomas como Extremadura y Aragón ha generado un vacío de poder que podría extenderse a Castilla y León. El Partido Popular (PP) busca ejercer presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, que enfrenta dificultades en el Congreso debido a la falta de apoyos. Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, ha proclamado que "frente al bloqueo, elecciones" es el camino a seguir.

En Extremadura, la presidenta María Guardiola convocó elecciones en octubre al no poder aprobar sus presupuestos debido a la resistencia de Vox. Un mes después, Jorge Azón hizo lo mismo en Aragón, y en marzo, Alfonso Fernández Mañueco convocó elecciones en Castilla y León, donde logró completar su mandato. Aunque el PP ha obtenido victorias en estos territorios, depende de la coalición con la ultraderecha para formar gobierno.

La situación se complica en Extremadura, donde Guardiola no logró obtener los votos necesarios en su primer intento de investidura y necesita llegar a un acuerdo antes de mayo. Mientras tanto, Vox, que ha visto aumentar su apoyo electoral, no tiene prisa por cerrar un pacto, ya que su estrategia de mantenerse al margen le ha permitido evitar el desgaste de la gestión. A pesar de las tensiones, Feijóo sigue apostando por un gobierno conjunto con Vox, mientras que Abascal ha manifestado su intención de conseguir poder en las tres regiones en disputa.