La escasez de gas licuado de petróleo (GLP) en Perú está afectando gravemente a miles de taxistas, especialmente en Trujillo, donde la situación se ha tornado crítica. Las largas colas y los precios exorbitantes en las estaciones de servicio han llevado a muchos conductores a buscar soluciones arriesgadas para poder continuar trabajando.

Desde el inicio de marzo, la falta de abastecimiento se debe a una explosión y fuga de gas natural en el gasoducto de Megantoni, en Cusco, lo que ha interrumpido el suministro y generado una crisis a nivel nacional. En este contexto, un taxista ha sido noticia tras adaptar un balón de gas doméstico en su vehículo, una imagen que rápidamente se volvió viral y que refleja la desesperación que atraviesan muchos en el sector.

El conductor, quien conversó con un medio local, relató que tras esperar más de dos horas en la fila sin éxito, decidió instalar el balón de gas de su hogar en el asiento delantero de su taxi. A pesar de los riesgos que implica, argumentó que esta medida le permite seguir trabajando para llevar ingresos a su familia. Sin embargo, expertos han expresado su preocupación por la seguridad, ya que el uso de GLP en vehículos diseñados para gas natural vehicular (GNV) puede provocar graves accidentes e incluso daños irreparables en el motor. La situación en Trujillo pone de manifiesto cómo la falta de alternativas obliga a los trabajadores a tomar decisiones extremas para asegurar su sustento.