El domingo 1 de marzo, una fuga de gas natural seguida de una explosión en Megantoni, Cusco, generó una emergencia nacional en Perú. La Transportadora de Gas del Perú (TGP) confirmó que el incidente ocurrió en una estación de válvulas crucial del sistema de transporte de gas. Como resultado, el Gobierno, a través del Ministerio de Energía y Minas, declaró el estado de emergencia y se implementó un plan de racionamiento inmediato.
Las ciudades de Lima y Callao son las más afectadas, donde la empresa Cálidda anunció que la distribución de gas natural vehicular (GNV) se encuentra severamente restringida. Según su comunicado, el suministro se prioriza para usuarios residenciales y comerciales, así como para el transporte público que opera exclusivamente con GNV, con el fin de asegurar la disponibilidad para hogares, hospitales y servicios esenciales mientras se realizan las reparaciones necesarias, que podrían extenderse hasta el 14 de marzo.
Martín Mejía del Carpio, director general de Cálidda, informó que desde el 2 de marzo se prohíbe la venta de gas natural en las estaciones de servicio de Lima y el resto del país. En este contexto, la normativa vigente prohíbe la venta de GNV a vehículos particulares. Sin embargo, la inquietud sobre la posibilidad de que los autos adaptados para GNV puedan abastecerse con GLP ha generado interrogantes. Según Lizandro Rosales, vocero del Colegio de Ingenieros del Perú, los vehículos pequeños pueden operar con un sistema dual que les permite utilizar GNV o GLP, siempre que estén adecuadamente configurados y homologados. No obstante, los camiones y vehículos de carga pesada solo pueden funcionar con GNV, sin opción a combustibles alternativos.



