La Casa Real de España ha iniciado una serie de cambios notables en su equipo y en la estrategia de comunicación. En el último año, la periodista Rosa Lerchundi asumió como directora de comunicación, reemplazando a Jordi Gutiérrez, quien estuvo una década en el cargo. Además, Florentino Llera fue nombrado director adjunto. Uno de los cambios más destacados se produjo en la Secretaría de la Reina, donde Marta Carazo dejó su puesto en el Telediario para convertirse en la mano derecha de doña Letizia.
Estos ajustes responden a la visión del nuevo jefe de la Casa del Rey, el diplomático Camilo Villarino, quien fue designado en 2024. Su objetivo es modernizar la manera en que se comunica la actividad de la monarquía, un esfuerzo que cuenta con el apoyo de Felipe VI. El rey, consciente de la desafección que heredó de su padre, busca que su hija Leonor reciba una corona que refleje la realidad social actual y que hable un lenguaje contemporáneo.
Sin embargo, estas transformaciones han generado un descontento creciente entre quienes tradicionalmente apoyaban la monarquía, quienes ahora expresan críticas. A la vez, algunos sectores que se mantenían alejados comienzan a encontrar puntos de acuerdo, especialmente cuando Felipe VI se pronuncia sobre temas delicados en foros internacionales. No obstante, el desafío radica en equilibrar las expectativas de diferentes grupos, ya que la política española se mueve en un terreno incierto, con el PP adoptando una postura cautelosa y Vox distanciándose cada vez más tras la reciente disculpa del rey a México, que ha suscitado controversias en el ámbito político.



