El Gobierno de Costa Rica anunció que el 98.6% de la electricidad generada en 2025 provino de fuentes renovables, reafirmando su posición como modelo global en sostenibilidad. La declaración fue realizada en una conferencia conjunta por el presidente Rodrigo Chaves y la presidenta electa Laura Fernández, quienes resaltaron que este logro no solo representa un avance ambiental, sino también un impulso a la estabilidad económica del país.

Este notable porcentaje marca el cierre de una etapa compleja para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Según datos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la generación se sustentó en un modelo diversificado. Este avance es particularmente relevante tras los descensos en la producción de energía limpia durante los años anteriores, donde en 2023 se registró un 91.3% y en 2024 apenas un 89.4%, cifras inusuales para el país.

Expertos han atribuido estas caídas a los efectos del fenómeno de El Niño, que afectaron el nivel de los embalses, obligando a recurrir a combustibles fósiles para evitar cortes de energía. El presidente del ICE, Marco Acuña, destacó que la robustez del sistema permitió mantener tarifas estables para los consumidores. Para el futuro, Costa Rica se propone añadir 600 megavatios (MW) a su capacidad instalada para 2030, con un enfoque en la colaboración entre el ICE y generadores privados en la construcción de nuevas plantas solares, eólicas y geotérmicas. Esto se considera crucial para atender el creciente consumo eléctrico, impulsado por el aumento de vehículos eléctricos en el país.