La operación de los corredores complementarios de autobuses en Lima enfrenta la amenaza de una detención total debido a la escasez de gas. Esta situación se origina por una fuga y deflagración de gas natural que ocurrió hace una semana en el gasoducto del yacimiento de Camisea, como alertó Gerardo Hermoza, representante del corredor morado.

Hermoza indicó que la incertidumbre sobre la disponibilidad de gas para el transporte urbano es alarmante. Mientras tanto, el ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, comunicó que la reparación de la fuga avanza a un 48% y se espera que esté finalizada en el plazo de 14 días establecido tras la emergencia. El portavoz del corredor destacó que el sistema de transporte masivo necesita alrededor de 900 mil metros cúbicos diarios para funcionar correctamente.

Actualmente, solo el 15% de los autobuses tradicionales operan con gas, mientras que el 85% utiliza diésel. Por otro lado, los corredores rojo y azul dependen exclusivamente del gas, lo que significaría su paralización total en caso de que el suministro se agote. Hermoza también mencionó que la reducción en la movilidad impacta no solo a los transportistas, sino también a otros sectores como la gastronomía, similar a lo que sucedió durante la pandemia.