El Ejército de Corea del Sur y el Mando de Naciones Unidas (UNC) realizaron una primera investigación conjunta para determinar el origen de una explosión atribuida inicialmente a una posible mina terrestre en la Zona Desmilitarizada (DMZ), que separa a las dos Coreas. La operación, sin embargo, deberá continuar en una fecha posterior debido a las condiciones de seguridad en el área.

Un equipo integrado por aproximadamente 40 efectivos se trasladó hasta las proximidades del punto donde se habría producido la detonación, al sur de la Línea de Demarcación Militar (MDL). Finalmente, los investigadores no pudieron acceder al lugar exacto del incidente, ocurrido en la ciudad fronteriza de Paju, al norte de Seúl, seis días antes del operativo. La explosión dejó gravemente heridos a dos soldados surcoreanos.

De la inspección participaron militares de Corea del Sur, miembros de la Comisión Militar de Armisticio del Mando de Naciones Unidas y otros organismos encargados de la investigación. Los efectivos utilizaron detectores de minas y realizaron tareas para despejar y asegurar las rutas de acceso dentro de la DMZ.

Los trabajos comenzaron alrededor de las 9 y se extendieron hasta la puesta del sol. No obstante, las fuerzas participantes decidieron interrumpir la operación ante los riesgos de seguridad y la imposibilidad de llegar al punto preciso de la detonación. El Estado Mayor Conjunto surcoreano informó que la investigación deberá retomarse en otra jornada para avanzar en el esclarecimiento del hecho.