Las autoridades de Corea del Norte cuestionaron este miércoles los ejercicios militares conjuntos que llevan adelante Estados Unidos y Corea del Sur, pese a la reducción “sustancial” de la participación estadounidense anunciada a comienzos de la semana por el presidente Donald Trump. Pyongyang consideró que las maniobras representan una amenaza para la seguridad regional y elevan el riesgo de un conflicto en la península coreana.

Los ejercicios, denominados “Escudo de la Libertad Ulchi”, se extenderán durante once días. Según las autoridades norcoreanas, constituyen una “amenaza inmediata y manifiesta” porque “exacerban las tensiones en la península y la encaminan hacia la guerra”. También señalaron que las prácticas están orientadas cada vez más a “mejorar la capacidad de los aliados para librar una guerra real” e incluyen tecnologías como la inteligencia artificial, el uso de drones y capacidades cibernéticas.

A partir de esa evaluación, Pyongyang afirmó que ejercerá su derecho a la “legítima defensa” para “neutralizar por completo” lo que definió como “amenazas militares”. La advertencia se produjo pocos días después de que Trump ordenara reducir la participación de Estados Unidos en las maniobras, en función de la relación que mantiene con el líder norcoreano, Kim Jong Un.

En paralelo, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, expresó su intención de promover un acercamiento diplomático con Kim Jong Un para disminuir la tensión en la región. Mientras tanto, Estados Unidos y Corea del Sur continúan con la realización de los ejercicios militares conjuntos, que volvieron a generar objeciones por parte del gobierno norcoreano.