En la crianza diaria, muchas decisiones que toman los adultos están influenciadas por costumbres heredadas y métodos educativos que se transmiten de generación en generación. Padres, madres y cuidadores suelen recurrir a normas o frases que aprendieron en su propia infancia, convencidos de que son esenciales para el desarrollo social de los niños.

Sin embargo, en los últimos años, la psicología infantil ha comenzado a cuestionar la efectividad de ciertas prácticas educativas que, aunque parecen inofensivas, pueden tener efectos negativos en el desarrollo emocional de los menores. Muchas de estas costumbres están tan arraigadas que rara vez se ponen en tela de juicio, desde gestos cotidianos hasta exigencias de comportamiento, todos considerados necesarios para fomentar el respeto y la convivencia.

El psicólogo Javier de Haro, conocido en redes sociales como @psicologo_teayudoaeducar, destaca en uno de sus vídeos cinco comportamientos comunes en la crianza que deberían ser reconsiderados. Según De Haro, la intención de los adultos, aunque generalmente es positiva, a menudo no se alinea con el impacto real que estas acciones tienen en la autoestima y en la capacidad de los niños para relacionarse con los demás. Por lo tanto, es crucial reflexionar sobre cómo se gestionan los límites y las emociones en la infancia para promover un desarrollo más saludable y respetuoso.